Hace algunos días tuve la curiosidad de ver una película del 2007 que me recomendaron mucho llamada “The 11th Hour”de Leonardo de Caprio, que resultó ser un documental donde se hace referencia a los graves problemas de degradación al medio ambiente que estamos viviendo actualmente. El reportaje está muy bien logrado, cumple con su cometido de hacernos reflexionar sobre lo que estamos experimentando día con día y hacen un llamado de advertencia diciendo que ésta puede ser nuestra última oportunidad de hacer los cambios necesarios para dejar un mejor mundo a las generaciones por venir.
No pretendo polemizar ni hacer una crítica sobre el documental sino rescatar una idea que ahí fue insistentemente abordada por un par de científicos entrevistados, quienes consideran a la ACTITUD que adopte la población ante esta problemática como el punto medular para lograr revertir esta drástica tendencia. Este enfoque nos hace ver que ya se tienen identificadas la mayoría de las causas, existen estrategias bien diseñadas, pero todos los esfuerzos en implementar estos programas no lograrán sus objetivos, sin el compromiso de todos y cada uno de los habitantes de este planeta.
Como en todo documental que toca el tema ecológico, se nos muestra una realidad desastrosa; calentamiento global, basura, reciclaje, contaminación de agua, aire, alimentos, enfermedades y también se habla de los poderosos intereses económicos de empresas y países que se niegan, por todos los medios, a realizar los cambios necesarios con tal de no verse perjudicados en sus finanzas..
Un CAMBIO, indispensable para una solución definitiva, pero ¿porqué es tan difícil CAMBIAR?
El hombre por naturaleza siempre se ha resistido al cambio, generalmente porque trae consigo sensaciones de incertidumbre, miedo, apatía, descontrol, tensión, etc. y por eso preferimos “Malo por conocido que bueno por conocer”, pero esto ya no cabe cuando se trata del Medio Ambiente.
Si a estas sensaciones desagradables que experimentamos cuando nos enfrentamos a un cambio le agregamos ACTITUDES, el problema se vuelve aun más difícil de solucionar pues muchas personas, a pesar de estar concientes de lo que esta sucediendo con nuestro planeta, simplemente no participan por apatía o escasa educación cívica, con tal de no incomodarse en su diario quehacer y a pesar de saber que lo que lo que están haciendo esta mal, lo siguen haciendo y se justifican diciendo que “estoy en todo mi derecho de hacerlo”.
Este último comentario me trae a la mente una vivencia personal donde claramente existió un problema de ACTITUD. Un día tuve una discusión con una persona en el club deportivo donde asisto regularmente, quien al estarse rasurando dejo la llave abierta y tiraba el agua con singular alegría. En ese momento tuve a bien sugerir decentemente que por favor no mal gastara el agua y la respuesta no se hizo esperar: ¡Y a ti que te importa, al fin yo pago mi mensualidad y por eso puedo hacer con ella lo que me plazca! ya se imaginarán el resto de la discusión.
Como podemos apreciar, el problema existe y es muy grave. Hay múltiples estrategias sugeridas, pero independientemente de lo complicadas y costosas que estas sean, para lograr el éxito será necesaria la participación comprometida de toda la sociedad (población y autoridades) y para ello se requiere forzosamente de un cambio de “ACTITUD”, debemos pensar que el planeta es nuestra única casa y la debemos cuidar.
Existen innumerables definiciones sobre ACTITUD y una de las más interesantes es la del estadounidense Gordon Allport quien la define como“La disposición mental y neurológica, organizada a partir de la experiencia, que ejerce una influencia directriz o dinámica sobre todas las reacciones del individuo”.
Como podemos ver en esta definición, todos los seres humanos reaccionamos de acuerdo con experiencias que hemos ido acumulando en nuestra vida y la primera escuela es nuestra propia casa. Si en casa vemos que se cuida el agua, la basura se separa, se cuida la luz, etc. por imitación todos lo haremos y no será difícil incorporarnos a un programa que incluya tareas que cuiden la ecología, pero en cambio, si veo que por la ventanilla del auto se tira un papelito, un chicle, la colilla de cigarro o se dejan las bolsas de basura en la calle, seguramente estas experiencias serán normales y el cambio será verdaderamente difícil.
Ya no podemos esperar ni sentarnos a reflexionar sobre estos temas, debemos hacernos concientes que quizá sea cierto lo que dicen en el documental, que esta puede ser nuestra última oportunidad. Entremos en acción, cambiemos esos viejos hábitos y hagamos esos pequeños cambios HOY, no mañana, HOY, esa puede ser la gran diferencia…
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