Es un hecho que tenemos que cambiar nuestra manera de mover al mundo, los combustibles fósiles generan gases y toxinas que están acabando con nuestro planeta, pero también es un hecho que hacer de nuestra comida nuestro combustible no es la mejor opción.
Para echar más leña a la polémica en torno al uso de energías alternas a escala global, un experto de la ONU calificó el uso creciente de cultivos para producir biocombustibles, como sustitutos de la gasolina, como un crimen contra las sociedades de todo el mundo.
Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, aseguró que temía que los biocombustibles trajeran más hambre, debido al crecimiento en la producción de biocombustibles que ya ha contribuido a elevar el precio de algunos cultivos a niveles récord en todo el planeta.
El experto lamentó lo que llamó la engañosa carrera para convertir comestibles, como el maíz y el azúcar, en combustible, lo cual, dijo, reúne todos los ingredientes para convertirse en desastre.
Para Ziegler, es un crimen contra la humanidad desviar la tierra cultivable hacia la producción de cultivos que serán quemados como combustibles, por lo que utilizó la tribuna de la ONU para hacer un llamado a vetar la práctica por cinco años, ya que, de acuerdo con Ziegler, en ese periodo de tiempo los avances tecnológicos permitirían que se usaran desperdicios agrícolas, como mazorcas de maíz y hojas de plátano, en lugar de los cultivos en sí mismos, para producir combustible.
El crecimiento en la producción de biocombustibles ha estado impulsado, en parte, por el deseo de encontrar alternativas al petróleo menos dañinas del ambiente. Con países como Estados Unidos en busca de reducir su dependencia de petróleo importado de regiones inestables.
La tendencia ha contribuido a un agudo incremento en los precios de la comida, conforme los granjeros, particularmente en Estados Unidos, dejan de producir trigo y soya para producir maíz, el cual es convertido en etanol.
De hecho, Zuegler no está sólo con su advertencia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) expresó su preocupación de que la creciente dependencia global en los granos como fuente de combustibles podría tener serias implicaciones para los pobres del mundo…
Compártelo