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GEI-MEXICO

En cuatro años, el Programa Voluntario de Contabilidad y Reporte de Gases Efecto Invernadero, GEI-México, logró registrar a 70 empresas que reportaron 48 inventarios de sus emisiones a la atmósfera, la cuales suman 118 mil toneladas de bióxido de carbono (CO2), es decir, el 18% del total que se emite en el país.

En el último año se sumaron 17 compañías, principalmente, del sector cementero, siderúrgico, maquinaria y químicos.

El GEI-México forma parte del “Programa Especial de Cambio Climático” y es un mecanismo que la SEMARNAT elaboró como parte de los compromisos de México en el ámbito internacional para impulsar acciones que mitiguen el calentamiento global, además de ofrecer oportunidades para hacer más eficientes a las empresas.

QUEDAN POCOS AÑOS DE NIEVE

Los glaciares de montaña en México están desapareciendo, pues en las últimas tres décadas se ha presentado un derretimineto de los hielos. Incluso, algunos han dejado de existir a causa del calentamiento global.

Se calcula que los glaciares del Iztaccíhuatl y el Pico de Orizaba desaparecerán en los próximos 10 y 35 años respectivamente; mientras que el Popocatépelt solo tiene hielo disociados por las erupciones que se registraron desde 1994, las cuales aceleraron el derretimiento hasta extinguirlos.

El problema del Iztaccíhuatles la altitud, pues a esa elevación los cuerpos de nieve son vulnerables. El Panorama para el Pico de Orizaba es un poco más alentador, pues auqnue no se tiene una estimación precisa, se calcula que sus glaciares pueden vivir hasta el 2040. Su altitud es de 5,700 metros, lo que le permite la acumulación de hielo.

No obstante, el espesor de las cpas gélidas es, aproximadamente, de 10 metros con un máximo de 40 y una temperatura cercana a los cero grados, lo que lo hace vulnerable.

El problema es que al derretirse los hielos, escurren hacia los lagos, o forman lagunas contenidas por morrenas, presas naturales hechas con rocas erosionadas. Esto provoca que se debiliten las presas naturales y se desborden, ocasionando así un desastre.

SOLUCIONES DRASTICAS PARA UN GRAVE PROBLEMA

Algunos investigadores han propuesto una serie de soluciones radicales cuyo fin es contrarrestar el cambio climático.

Una de las ideas fue propuesta por James Lovelock que es alterar el ecosistema marino para que se multiplique la población de algas, de modo que éstas absorban el CO2 y provoquen la creación de más nubes con un efecto refrigerador.

Chris Rapley propone llenar los mares con tubos huecos de unos 200 metros de longitud. En su base habría grandes válvulas capaces de empujar hacia arriba las aguas de las profundidades, ricas en nutrientes. Según expertos del Centro Nacional de Oceanografía de Southampton, Reino Unido, “este escenario acarrearía aguas con mayores niveles de carbono natural en la superficie, causando la emisión del gas tóxico CO.

Uno de los proyectos más ambiciosos en este campo sería la construcción de una red de billones de lentes reflectantes, de unos 60 centímetros de diámetro cada una. El autor de este concepto, Roger Angel, explica que el objetivo sería desviar desde el espacio la radiación solar.

John Latham, catedrático de la Universidad de Manchester, Inglaterra, cree que si se aumenta la reflectividad de las nubes, evaporando el agua de los océanos, en términos sencillos “echando sal al aire”, se evitaría parte de la radicación solar, retrasaría las lloviznas y lograría que las nubes duren más.

El Nobel de Química Paul Crutzen también se ha atrevido a predicar posibles líneas de acción. En este caso, la propuesta es inyectar toneladas de partículas de azufre o dióxido sulfúrico en la atmósfera, a través de cientos de aviones o globos. No obstante, un reciente estudio del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR), determinó que esto causaría daños irreversibles en la capa de ozono, lo cual permitiría el paso de una mayor cantidad de radiación ultravioleta, dañina para la vida.

Finalmente, la empresa Planktos propuso fertilizar los mares con partículas de hierro, puesto que ello multiplicaría la cantidad de fitoplancton presente en el agua, generando una explosión de vida vegetal marina, que absorbería más CO2. Al parecer, su aplicación puede ser inmediata y poco costosa, pero se podría alterar la circulación del hierro en los océanos.

DERRETIMIENTO GLACIAR

Según información reciente comunicada por el IPCC (Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático) en la vigésimo novena reunión, celebrada en Ginebra, los glaciares se están derritiendo a una velocidad récord.

Los datos indican que el ritmo anual al que se derriten los glaciares se ha doblado y que la pérdida anual registrada en el decenio 1996-2005 fue el doble que la producida en el período 1986-1995.

El informe advierte que “si esta tendencia continua y los gobiernos no se ponen de acuerdo sobre las nuevas reducciones de gas de efecto invernadero en Copenhague en 2009, es posible que los glaciares desaparezcan de muchas zonas de montaña durante este siglo”.

Un ejemplo resulta ser que en los Alpes la cobertura glaciar decreció un 35 % entre 1850 y la década de 1970.

Una de las consecuencias más graves del derretimiento de los glaciares sería la relacionada al aprovisionamiento de agua de millones de personas.

SALUD AMBIENTAL

La salud ambiental es aquella parte de las ciencias ambientales que se ocupa de los riesgos y efectos que para la salud humana representan el medio que habita y donde trabaja, los cambios naturales o artificiales que ese lugar manifiesta y la contaminación producida por el mismo hombre a ese medio.

FACTORES AMBIENTALES QUE AFECTAN LA SALUD

  • El abastecimiento de agua potable y el saneamiento

  • La vivienda y el hábitat

  • La dieta

  • La contaminación ambiental

  • El empleo de productos químicos

  • Los riesgos ocupacionales

  • Accidentes y traumas en las carreteras

  • La población y los modelos de asentamiento

  • La pobreza y el subdesarrollo

  • Incremento en el uso de los recursos

  • Políticas macroeconómicas

  • Tendencias transfronterizas y mundiales

La Organización Panamericana de la Salud a través de la División de Salud y Ambiente, caracteriza a la salud ambiental de una forma que le permite contender operativamente con el problema a través de una estrategia de intervención. Divide la problemática de salud ambiental en dos vertientes programáticas: en medios ambientales o saneamiento básico, y en efectos a la salud o calidad ambiental.

Esto es lo que la Organización Mundial de la Salud clasifica como “riesgos tradicionales” y “riesgos modernos”. Los “riesgos tradicionales” son aquellos vinculados con la pobreza y el insuficiente desarrollo, a saber: no acceso a los servicios de abastecimiento de agua potable y alcantarillado, servicios de limpieza urbana, vivienda, contaminación intradomiciliar por combustión de carbón o petróleo. Los “riesgos modernos” son aquellos relacionados con el desarrollo pero que carecen de salvaguardas en cuanto a los peligros del ambiente para la salud; por ejemplo: contaminación del agua, industria intensiva, agricultura intensiva, contaminación atmosférica vehicular e industrial, contaminación radiactiva, entre otros.

En los países desarrollados prácticamente son inexistentes los riesgos tradicionales y, por el contrario, los riesgos modernos son de una amplia diversidad; por el contrario, en los países en vías de desarrollo son altamente prevalentes los riesgos tradicionales y de moderados a altos los riesgos modernos. Por tanto, como muchos de los países en vías de desarrollo presentan ambos tipos de riesgo, se dice que se encuentran en una etapa de “riesgo transicional”.

¿CUAL ES TU IMPACTO EN LA TIERRA?

Calculadora De impacto ambiental
Para saber que podemos hacer para mejorar nuestra tierra, primero debemos conocer cuanto afectamos.

Mediante esta calculadora, ZeroFootPrint mide la huella (footprint) de nuestras actividades personales al seleccionar las distintas opciones que aparecen en la pantalla. Es una nueva y original manera de tomar conciencia del resultado de nuestras acciones y de aprender nuevas formas de reducir nuestras emisiones de CO2.

Zerofootprint es una organización canadiense sin ánimo de lucro cuya filosofía es entender de qué manera las acciones individuales contribuyen al cambio climático, como primer paso hacia un futuro sostenible del planeta.




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